Cómo estamos apoyando a nuestras familias y socios en la respuesta al COVID-19
En las comunidades de todo nuestro país y de todo el mundo, los niños y las familias se enfrentan a desafíos sin precedentes a medida que la vida cotidiana se ve alterada sin un final claro a la vista. Durante estos tiempos difíciles, la esperanza es nuestro mayor activo.
En Casey Family Programs estamos comprometidos a apoyar a los niños, las familias y los socios a los que servimos cada día y a desempeñar nuestro papel en la respuesta colectiva al brote de COVID-19.
Como fundación operativa nacional que trabaja en los 50 estados, Washington D. C., Puerto Rico, las Islas Vírgenes de EE. UU. y con naciones tribales en toda América del Norte, Casey Family Programs se enfoca en satisfacer las necesidades inmediatas de los niños y las familias con las que trabajamos directamente, y hemos tomado medidas para garantizar que ese apoyo pueda continuar de manera segura y eficaz.
También nos enfocamos en crear recursos y compartir información con los numerosos socios en los sistemas de bienestar infantil y familiar en todo el país que enfrentan un conjunto de desafíos imprevistos que evolucionan rápidamente, incluidos los servicios de protección infantil, los tribunales, los creadores de políticas, las organizaciones sin fines de lucro, las comunidades religiosas y otras organizaciones filantrópicas.
Las lecciones que hemos aprendido al apoyar el cambio transformacional que está mejorando los resultados y el bienestar de los niños y las familias en comunidades de todo Estados Unidos pueden y deben guiar nuestro camino a seguir durante y más allá de la crisis de hoy.
Creemos que eso comienza con un liderazgo fuerte que pueda marcar la pauta de la calma y el cuidado. Se basa en ser creativos y desafiar los supuestos obsoletos frente a nuevas evidencias y conocimientos. Requiere decisiones basadas en datos que logren los resultados que las familias necesitan. Y abarca una comunicación abierta y regular con el personal, los proveedores de servicios y otros socios que comparten el objetivo de ayudar a los niños y familias necesitados.
En última instancia, el desafío de hoy nos exigirá a todos evaluar cómo podemos mejorar la seguridad infantil y la estabilidad familiar; cómo podemos mejorar nuestras respuestas a las llamadas a las líneas directas de protección infantil; cómo podemos mejorar las decisiones de evaluación para priorizar la intervención de los servicios de protección infantil con los niños y las familias; y cómo podemos confiar de la mejor manera en la fuerza y el apoyo de los vecinos en las comunidades para ayudar a las familias que lo necesitan.
Casey Family Programs considera que este momento de incertidumbre y duda requiere que utilicemos lo que hemos aprendido sobre la importancia de que todos los sectores —el gobierno, las empresas, las organizaciones sin fines de lucro y religiosas, la filantropía y los propios miembros de la comunidad— trabajen juntos para crear esperanza para todos los niños y las familias.
Ninguno de nosotros por sí solo tiene todas las respuestas. Pero al trabajar juntos y compartir nuestros conocimientos, experiencia, especialización y recursos, podemos adaptarnos a estas nuevas realidades y desarrollar enfoques eficaces y equitativos que mantengan seguros a los niños y a las familias hoy, y den forma al curso de nuestros esfuerzos a largo plazo.
La salud y el bienestar de nuestro personal en Casey Family Programs también son una máxima prioridad para la fundación. Para ayudar a prevenir la propagación del COVID-19, cerramos todas nuestras oficinas en todo el país y nuestro personal ahora trabaja desde casa, incluidos nuestros trabajadores sociales.
Hemos eliminado todos los viajes no esenciales y estamos utilizando videoconferencias y otros métodos para limitar el contacto con otras personas mientras seguimos cumpliendo con todas las funciones críticas necesarias para apoyar a nuestros niños, familias y socios.
En los días y semanas venideros, continuaremos encontrando nuevas formas de asociarnos y apoyar a las organizaciones y líderes federales, tribales, estatales y locales que están en la primera línea para garantizar la seguridad infantil y la estabilidad familiar en las comunidades a las que sirven. Estamos comprometidos a ayudarles a responder, adaptarse y superar los desafíos conocidos e imprevistos que enfrentan.
A través de todo esto, mantenemos nuestro compromiso de apoyar a quienes tienen experiencias vividas en el sistema de bienestar infantil —incluidos todos nuestros niños, egresados del sistema de acogida temporal, padres biológicos, familias de parentesco, familias de acogida y familias adoptivas— en la configuración de la respuesta a los desafíos que están afectando a nuestras comunidades.
Sabemos que en tiempos de crisis, es el amor y el apoyo que encontramos en nuestras familias, comunidades y culturas lo que nos brinda la fuerza que necesitamos para seguir adelante. La naturaleza de este virus nos dificulta unirnos físicamente, pero nada impedirá que nuestras mentes y corazones se unan a través del espacio que nos separa para seguir construyendo Comunidades de Esperanza para el futuro de nuestros hijos.